Las decisiones políticas ganan cada vez más terreno entre los hombre del campo. En muchas de las reuniones para despedir el año se puede constatar ese ánimo de protagonismo. De la protesta al activismo, del empuje de los reclamos a la decisión de participar activamente en los comicios de 2011. El mundo del agro viene de capitalizar en Tucumán la batalla contra la gestión de Cristina Kirchner en 2008: uno de sus miembros fue elegido diputado nacional, Juan Casañas, como parte de la alianza que encabezó el radical José Cano. Aunque la unidad que construyó la mesa de enlace entre las entidades del sector quedó deshilachada, por estos lares se mantiene el espíritu de trabajar con el objetivo que vislumbraron en 2009. A la militancia gremial le sumaron nuevas ambiciones; advierten que disponen de peso territorial y que las reivindicaciones continúan insatisfechas. Por caso, gran parte de la cosecha de trigo sigue estacionada en los campos, ante la falta de precios y de mercados. El Gobierno mantiene cerrada la exportación, o la abre a cuentagotas, como lograron los agricultores de Entre Ríos y de Chaco. Los ruralistas esperan que el Gobierno de Tucumán consiga esa excepción para los productores provincianos, pese a que la incidencia económica no es significativa (los precios de la soja tienen prácticamente cegados a todos). "Tienen voluntad y disposición para gestionar, pero los problemas son estratégicos, de fondo, porque es la política agraria la que debe modificarse y para eso se necesita mucho más que ese voluntarismo de corto plazo; se requiere un cambio de visión y reglas de juego permanente", se quejó un dirigente del sector. Otros, van más allá y aseguran que la visita del ministro Julián Domínguez, de mitad de año, sólo sirvió para que lleguen algunos que otros apoyos para unos pocos proyectos.

Esa visión crítica se extiende para los diferimientos impositivos, el mecanismo que tiene visos de un préstamo que hace el Estado a quienes ejecutan emprendimientos que tiendan al desarrollo de una región en particular. La AFIP exige a los diferidores el pago de unos $ 100 millones por no haber informado el ingreso de Ganancias e IVA. Y el gobierno provincial se comprometió también a echar otra mano ante la Nación. La reivindicación de un flete diferencial para la zona quedó en el arcón de los recuerdos. Aunque los valores de la soja y del azúcar muestran que buena parte del mundo agrario pasa por un gran momento, son muchos lo que piensa otra cosa y se calzan los guantes de políticos. "La lucha gremial la mantenemos, pero el campo se decidió a enfrentar al oficialismo en Tucumán políticamente; es la manera de defendernos y de que nuestros reclamos tengan respuesta. Presentaremos candidatos a delegados comunales, a intendentes y a legisladores y estamos seguros de que haremos una buena elección", dice otro hombre que militó contra las iniciativas de Cristina Kirchner. En un punto, el radicalismo comarcano contiene a este bloque, pero otros partidos no les serían extraños. Víctor Pereyra, Roberto Sánchez, Maximiliano Alcocer, Rafael Sánchez podrían tener lugares en esas listas. Con otros actores, una historia política distinta a la que se conoció hasta ahora podría estar construyéndose por casa.